15 enero 2011

DE AMIGOS Y CONTACTOS, ¿CONTACTOS AMIGOS?

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REfleXiOneS pAra el AlMA
Decir Amigo en los tiempos que corren: cinco pilares para volver al concepto de amistad verdadera


No ES NOVEDAD que en Facebook, hoy en día, todos somos amigos. Basta con recibir una solicitud de amistad para tomar  la (¿sabia?) decisión de aceptar a alguien y éste pasará, sin lugar a dudas, a formar parte de nuestra privilegiada lista de amigos. Pero, ¿acaso el Día del Amigo incluye a TODOS estos amigos virtuales? ¿Acaso te has reunido vos, usuario de Facebook, con todos tus amigos alistados? Más aún, ¿te has reunido siquiera con alguno de ellos?



¿Dónde ha quedado la verdadera amistad, la que es de fierro, la que no trastabilla?

AMISTAD VERDADERA: REALIDAD VS FICCIÓN
Según la RAE, el sustantivo amigo (del latín amīcus) es definido así: “como tratamiento afectuoso, aunque no haya verdadera amistad.” Ahora bien, que no se malinterprete. La RAE contempla la acepción de esta palabra para referirse a alguien a quien se le tiene cierto afecto a pesar de que no haya una relación de amistad entre emisor y receptor. Sin embargo, este uso casi coloquial de la palabra no implica que sea “amigo” el primer ser humano con el que se topa uno por la red, ¿o sí? ¿Si es así, dónde han quedado las famosas frases y clichés referidas a los amigos, el “estar en las buenas y en las malas”, el ser “incondicional”? ¿Dónde ha quedado la verdadera amistad, la que es de fierro, la que no trastabilla? ¿Existe, o se trata de un ideal, una ficción?



La amistad supone no sólo compartir secretos íntimos, sino que se trata, además, de una serie de revelaciones constantes […]


Sí. Existe. La amistad verdadera, en mi opinión, se trata de saber diferenciar entre hasta qué punto abre uno su corazón con las personas, con quiénes más y con quiénes menos, con quienes vale la pena y con quienes no.La amistad verdadera parece consistir hoy en día, mal que nos pese, en un calculado ajuste de parámetros.

Por un lado, todas las personas, más o menos sociables, se interrelacionan con otras; muchos, forjan amigos. Cuantas más actividades sociales llevemos a cabo a lo largo de nuestra vida (ir a la escuela, a la facultad, al trabajo, concurrir a cumpleaños y fiestas varias, jugar a un deporte, formar parte de un club, de un taller, etc.) más amigos, en teoría, tendremos posibilidad de cultivar. En el marco de esta teoría, es posible suponer que cuanto menos un amigo todos podemos contar, un amigo que solemos ver con cierta frecuencia o con quien mantenemos una comunicación más o menos constante.            
Pero este amigo posiblemente no cumpla con todas las características del amigo ideal, del amigo del cual todos hablan pero que pocos, o tal vez nadie, tiene (me refiero aquí a la noción idealizada de amigo, esa persona casi perfecta que está siempre, “en las buenas y en las malas,” “…when you’re in need of love/ they give you care and attention,” “…una luz/ brillando en la oscuridad...”)

Como los seres humanos que habitan esta tierra y no reúnen los requisitos suficientes como para asumirse dioses, los amigos fieles al ideal de amigo no existen, o si existieron, es probable que estén en extinción desde hace un tiempo. En base a la falta de ideales comprobables en la realidad, he aquí el primer principio de lo que personalmente tildo de amistad real y que he aprendido a valorar con la experiencia: aceptá a tu amigo tal cual es. El amigo es un ser humano más, no tiene por qué ser perfecto y sí, puede que te decepcione. Esto significa aceptar a un amigo con sus defectos y sus virtudes, con la escala de valores que traiga y la familia que lo haya educado, con sus características de personalidad que compartamos y aquellas con las que no nos identifiquemos.
Caer en la tentación de querer cambiar a las personas es muy fácil, pero luchar incesantemente por ajustar a una persona ya constituida a un ideal de amigo—sea éste subjetivo o estereotipado—puede conducir a la misma amistad a la ruina. No se trata de conformismo, sino de respeto. Es decir, para sostener una amistad a largo plazo, su base será, como en todas las relaciones cuyos miembros aspiran a hacer perdurar, el respeto. Hablamos aquí del respeto por el otro como valor primordial en una relación, ya sea de amistad o de cualquier otra índole. Este respeto incluye saber entender a un amigo cuando necesita que lo escuchemos y seamos sus consejeros, así como también cuando prefiera no compartir ciertos temas con nosotros y nos resulte extraño que no desee conversar al respecto. Sin respeto, la sociedad adquiere lentamente un estado de desorden, desatino y, eventualmente,  inmadurez. El respeto es, a mi humilde entender, un valor fundamental para la sociedad que aspire a la democracia, la igualdad práctica y el progreso en materia de cultura, tecnología, y otros campos de desarrollo social.

LA CRUDA VERDAD: AL ALCANCE DE LA MANO AMIGA
Otro valor a destacar en las relaciones entre dos personas que aspiren a llamarse amigos con todas las letras es el de la VERDAD. Ser honestos con el otro, mostrarse como uno es en realidad y sin rodeos constituirá un pacto implícito de sinceridad entre ambos. Como consecuencia, obtenemos el segundo principio que “regula” una amistad cierta a largo plazo: hacé que tu amigo sienta que puede confiar (lo más plenamente posible) en vos. La amistad supone no sólo compartir secretos íntimos, sino que se trata, además, de una serie de revelaciones constantes. Es decir, es una verdad universal el hecho de que el 100% de los comentarios que hacemos a un amigo no son, en la mayoría de los casos, coincidentes con el 100% de los comentarios que compartimos con el señor del almacén, un compañero de clase promedio o un cartero. Los pensamientos que nos atrevemos a transferir en palabras para que hagan eco en los oídos de nuestros amigos son sagrados en todo momento, no solamente cuando nosotros mismos los rotulamos de “secretos.” Por ejemplo, Josefina puede decirle al oído a su mejor amiga: “Tengo que contarte un secreto: mi madre está embarazada.” O bien, Josefina puede no susurrar y estar conversando casualmente con su mejor amiga y confesarle, sin misterios, que no se baña desde hace más de una semana. ¿Acaso este último comentario es menos íntimo que el anterior, que había sido catalogado desde el principio como un “secreto”? La respuesta es no, simplemente porque Josefina, si aspira a mantener una cierta imagen de sí misma y no ser burlada, no hará masivo el hecho de que no se baña desde hace más de una semana. Esta clase de comentarios, los de naturaleza sumamente íntima, los hacemos constantemente entre amigos (también, a veces, entre parientes muy cercanos). Es por este motivo que la CONFIANZA como valor social resulta esencial para construir una amistad a largo plazo. Si mi amigo no confía en mí puede que él sea una persona insegura y necesite más tiempo de amistad para hacerlo. Pero también puede que yo sea el responsable de su falta de confianza en mi persona: a menos que uno demuestre fehacientemente que es confiable; que no es, por el contrario, traicionero, la amistad en cuestión permanecerá en un estado artificial en el que ni uno ni el otro podrán ser completamente honestos entre sí.

LA AMISTAD: QUE NO SE CONVIERTA EN UN VIAJE OLVIDADO
El tercer principio tiene que ver con trasladar la amistad del espacio rutinario, cotidiano, a otro; de una esfera social en la que nace a otro en el que se pueda desarrollar, sin restricciones. Por ejemplo, si Pedro conoce a Mario en el marco de la escuela secundaria y notan que tienen muchas cosas e común, comparten gran cantidad de tiempo juntos, preparan clases especiales juntos y se sientan juntos, es probable que empiecen a cambiar la denominación de “compañeros” por la de “amigos.” Pedro se referirá a Mario como su “amigo,” y viceversa. Ahora bien, el hecho de que compartan seis horas diarias de lunes a viernes no garantiza que se trate de una verdadera amistad, una amistad que vaya a perdurar fuera del marco del aula escolar. Por lo tanto, si Pedro no invita a Mario a jugar al fútbol un sábado, o Mario no sugiere ir al cine algún domingo a la tardecita, ¿durará acaso dicha amistad en el tiempo? En mi opinión, la amistad debe ser desentrañable de los límites del espacio físico o social en el que se forja. Variar de ambiente y de grupos junto a alguien a quien se desea llamar amigo hará que se afiance el vínculo entre dicha persona y uno, que ambos se acostumbren a corresponderse más allá de lo que habitualmente los une. De esta manera, surge el tercer principio para demostrar que se aspira a algo más que una amistad temporal: encontrá un momento para compartir con tu amigo fuera de la rutina que los suele unir.
Para llevar a cabo dicho principio, lo más aconsejable es desinhibirse y animarse a formular propuestas. Dos amigos que se conocen a partir del empleo que desarrollan pueden continuar reunidos en una charla relajada en un bar (el famoso alter-office tan popular e el mundo de hoy) o celebrar cada comienzo de fin de semana los días viernes. Cualquier excusa es buena cuando se trata de afianzar los lazos sociales, sobre todo si se aspira, como dije ya, a sostener la amistad en el tiempo y que ese amigo pase a ser, en menor o mayor grado,  íntimo.

Los pensamientos que nos atrevemos a transferir en palabras para que hagan co en los oídos de nuestros amigos son sagrados en todo momento.








UNA CUESTIÓN DE RANGO

El cuarto principio refiere a la realidad socio-virtual que caracteriza la actualidad circundante. Es sabido que gran parte de la población del mundo mantiene un contacto frecuente— a veces dependiente, si no constante— con la computadora. Ésta, tal vez más que los celulares multiuso, suele ser nuestra ventana de acceso a otros contactos con los que mantenemos una relación tête-à-tête en la vida real, pero incluye también contactos que se mantienen exclusivamente en el mundo virtual.

El que denomino principio de distinción refiere, pues, a este punto: por un lado se encuentran los contactos, por otro los conocidos y por otro, diferente si se quiere, se hallan los AMIGOS. Saber diferenciar un mero conocido de un amigo es importante para entablar relaciones en las que nos sintamos verdaderamente cómodos. Si una persona considera a la totalidad de sus conocidos como sus amigos, es probable que no se de el caso inverso: es probable que no todos sus conocidos la reconozcan como amigo. En dicho caso, quien se llame a sí mismo amigo de todos sus conocidos probablemente esté evadiendo el compromiso, la amistad verdadera y la responsabilidad que ello conlleva. Por otra parte, los conocidos de dicha persona tenderán a interpretar esta actitud como falta de seriedad, y es posible que no se animen a confiar en ella, justamente porque son conscientes de que considera a todos como amigos, y esta consideración puede resultar un tanto demasiado abarcativa.


[…] la amistad debe ser desentrañable de los límites del espacio físico o social en el que se forja.









El principio de distinción permite a un sabio usuario de Facebook discernir entre el significado de la palabra amigo en el contexto que esta red social suscita y el auténtico significado de la palabra AMIGO en la vida real. Quien tiene más de trescientos amigos en Facebook, o siquiera treinta, de seguro no los tiene en la vida real. ¿Por qué Facebook llama amigos a todos los contactos por igual? Se trata de una cuestión comercial. El destino de Facebook al hacerse público parecía apuntar a convencer a todos cuantos hicieran uso de este sitio de que se trataba de una red social diferente, de una red que en verdad conectaba a todos con todo el mundo. Y sí, lo ha logrado. Sin embargo, la veracidad de llamar amigo a toda persona cuanto uno agrega como contacto en Facebook está siempre sujeta a dudas.


¿AMIGOS? SÍ, QUIERO

Como pilar final quisiera valerme de una frase muy inteligente y, a mi juicio, cierta, escrita por la autora Jane Austen en su libro Sense and Sensibility (Sensatez y Sentimiento), en base a las relaciones sociales entre sus personajes: “It is not time or opportunity that is to determine intimacy—it is disposition alone.” (Capítulo 12.) Una posible traducción para dicha frase, una de mis célebres personales, podría ser:
“No es el tiempo o la ocasión lo que determinará la intimidad, sino la predisposición misma.”
A partir de esta frase se puede deducir que para afianzar un lazo social, sólo basta con tener voluntad y llevarla a cabo. Con esto quiero significar que a pesar de las reglas implícitas de formación de una relación amistosa, no es necesario que hayan transcurrido meses de sufrimiento compartido o de experiencias maravillosas en común para denominar a alguien amigo verdadero. Hay personas que, debido a la “química” que inmediatamente se establece entre ellas, consuman una amistad en una semana, mientras que otras, en un año. Otras lo hacen en años. Una amistad no vale más porque tardó más en ser catalogada como tal por sus miembros, y a su vez, no debe ser menospreciada porque haya nacido en una velada. Aún así, cómo evolucione (si ha de evolucionar) dependerá, en efecto, de la voluntad de aquellos que aspiren o no a constituirla como tal. Incluso cuando ya se ha formado, mantener una amistad y preservarla a pesar de la prisa de la vida moderna dependerá, también, de una cierta conducta y constancia.  ��������
(Este artículo está basado en el punto de vista personal y subjetivo del administrador del presente Blog.)

3 comentarios:

  1. Hola, no hace falta presentarme, me imagino que sabés quién soy -tampoco quiero que aclares quien soy jaja; así que me dirijo exclusivamente a este texto, que me llamó la atención. Y me interesó mucho tu opinión y reflexión.
    Si bien es extenso, me limitaré a expresar mi opinión acerca de los tópicos que trataste aquí o algunos, o quizás otros jajaja -soy una persona jodida eh?-.

    Pues primero y principal, no estoy de acuerdo con establecer ciertos conceptos como amigo ideal o amistad verdadero dado que de por si los conceptos no tienen límites ni tampoco podría idealizar algo que es sumamente mundano.

    Creo que el diálogo es lo básico en una amistad o en un círculo de amigos, dónde los temas que se hablan, las cosas que nos gustan o disgustan, etc. pasa de ser un interés común a un mundo común construido y constituido dentro de dicha amistad o círculo.
    -Tampoco habría que olvidarse que uno mismo mantiene un diálogo propio consigo mismo, no sé si me explico bien jeje-.
    Si partimos de mi hipótesis que la amistad es un diálogo, como vos bien decías acerca de un compañerismo en el colegio, pues allí el diálogo es frecuente.
    Pero qué pasa si el diálogo no es frecuente?
    Y con esto me surge lo siguiente: qué tipo de diálogo es el que concierne a la amistad.
    Ahora hablando de la realidad virtual qué tipo de conversación se puede establecer un . o también se pueden tener una conversación dónde un amigo (todavía no me puse a divagar? sobre esto así que por ahora pongo amigo jaja)que él -o ella- te diga estoy mal por x motivo y me pasó esto y aquello... y uno le responda contame, estoy con vos?. Realmente -en estos medios virtuales- uno está apoyando a dicha persona? Digo ese "estoy con vos" es real es tangible?, porque en ese "estoy con vos" no existe ni una llamada telefónica, ni pensar en voy dónde estés y te consuelo por así decirlo.
    Y aquí me surge otra cuestión... dónde esta "ese" amigo que te llama todos los días, que sabe "realmente" -o mínimamente- cómo te sentís. (aquí otro tema pero que no viene a estos temas pero te lo dejo para ver si luego podríamos hablar: ahora bien se muere un familiar de un amigo tuyo, y "mágicamente" están todos sus amigos para apoyarlo, coincidencia? o será que en ciertas situaciones extremas se acercan, hasta que dicho duelo se disuelve, y todo vuelve a la "normalidad").

    Retomando el tema de la comunicación virtual... vos por ejemplo podés chatear infinidad de tiempo o mejor dicho podés estar más tiempo chateando con un amigo que el tiempo que equivale una llamada telefónica o una charla de café. Entonces aquí estaría el tema de cantidad y calidad. Y lo que respecta a las redes sociales es más cantidad que calidad.

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  2. Otro tema no creo que haya un amigo ideal de fierro, etc. para mí eso no existe directamente. Muchas veces me pregunto qué es un amigo o mejor dicho quién es mi amigo. A veces respondo a eso que un amigo es una identificación que buscamos y/o encontramos en el mundo exterior, que nos genera empatía, conexión, química como bien vos decías. Muchas veces pienso que no tengo amigos, otra veces que si los tengo, pocos pero lo suficiente; aunque tal vez no me conozcan como soy realmente o me conocen más de lo que pienso que me conocen.

    No creo que haya reglas determinadas para conseguir una amistad con alquien o para mantener dicha amistad.

    Un amigo o amiga, es alguien que te acompaña en cierto momento de la vida propia de uno, algunos momentos largos otros cortos. El tiempo decide si una amistad fue o es valiosa o si fue algo efímero, fugaz o transitorio y quizá luego lo caractericemos como un conocido, que nos agrada.

    Esto fue como una catarsis, te agradezco por darme lugar a reflexionar. Y te pido disculpa si esto que escribo te resulta muy confuso.

    Yo creo que ninguna red social te dice quien es tu amigo o quien no, ya que allí todos se meten en una bolsa. Creo que tener un amigo es una cuestión que se siente y que no de la forma de aceptar o rechazar una solicitud.

    Yo prefiero un abrazo, la voz, una carta escrita a mano, la persona misma íntegra frente a mi mirada que una foto etiquetada o un comentario en el muro. Prefiero comunicarme y no "conectarme" con las personas, amigas o no, conocidas o no. Prefiero ser y que sean los demás antes que un deber ser.
    Prefiero afrontar la honestidad de un amigo, que un monitor frío dando lugar a malas interpretaciones.
    También prefiero que un amigo me diga las cosas cara a cara y no que pretenda ocultarlas bajo la máscara de la virtualidad que te desliga de responsabilidades.

    En fin, aquí termino, porque he perdido el hilo hace bastante.
    Espero que lo leas y si podés sacar cierta respuesta, puesto que el diálogo siempre es, mínimo, de a dos.

    Gracias :)

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  3. Polly. La verdad me sorprende tu reflexión por lo extensa, pero en absoluto por el carácter reflexivo que presenta, porque como ya sabemos, te conozco. Y creo que si no te conozco lo que calificarías, tal vez, "suficiente", al menos te conozco bastante.

    Me encanta lo que planteás, sobre todo porque no dejás afuera a quien te lee, que es el autor del texto que te disparó semejante redacción. No dejás afuera a ese autor y sos sutil, perp justa en tu juicio y valorización y como escritora, acepto escuchar las voces de mis lectores, más o menos sabios, si los hay, y más o menos medidos.

    Con respecto a los amigos, a la idea de que no existe el ideal, creo que esto se aplica en todo. Mi intención al escribir este artículo no fue marcar puntos a cumplir exactamente a modo de RECETA literal. Sin embargo, tengo una escala de valores formada primero en casa y después en las instituciones educativas que me hizo reflexionar, como mi texto a vos, y entonces no pure parar de escribir lo que leíste. Pensé en principios, no en reglas. La idea de usar la palabra PRINCIPIOS fue justamente que no se tomen como algo obligatorio, ni que regula exactamente lo que es una amistad. Son sólo principios a tener en cuenta, en los cuales basarse. Si te ponés a pensar, cada vez que alguien quiere entablar una relación seria de cualquier índole va a remitirse a los que planteé en este artículo. O al menos eso creo, sin acreditarme la autoría. Son cuestiones básicas de ética, y a la larga de moral. Al menos esto creo yo. La honestidad, el mantener una forma de conexión, etc.

    Por otro lado, estoy muy de acuerdo con tu concepto de preferir la comunicación y no la conexión. Lo que decís sobre las redes sociales es cierto, y por supuesto las uso, y soy consciente de que tienen ventajas y desventajas.

    Muchas gracias por comentar esta reflexión escrita hace tiempo, pero que parece que nos hizo repensar las cosas a ambos.

    GRACIAS por leerme y CRITICAR. Lo valoro y me agrada honestamente tu devolución, se nota la espontaneidad y autenticidad en tu opinión.

    Saludos!!!!

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