07 marzo 2014

COLUMNA


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Los bloggers y el oficio mudo 
Cuando en el 2009 comencé a escribir este blog, el desafío fue autoimpuesto y muy al estilo de Amy Adams en "Julie & Julia" (si no la vieron, véanla; es mucho más que una película que destila recetas de cocina gourmet). La idea inicial era desafiarme a escribir un artículo por semana. (Ahora que lo pienso, Julie se desafía a hacer una receta del libro de Julia Child por día, pero a los fines prácticos digamos que es más o menos lo mismo). 

Por entonces sostenía que un artículo a la semana iba a ser harto factible de lograr: es decir, ¿quién no puede hacerse un par de horas a la semana para escribir un poco sobre un tema que elige y sin restricciones de caracteres ni espacio gráfico ni editores encima? 

De más está decir que ni en el mismo 2009, primer año de publicación de este blog, pude cumplir con ese desafío. Sin embargo, a lo largo de los años no he sentido esto como una frustración. Como dije, este blog lo inicié por cuenta propia sin ningún tipo de expectativa más que me lean dos o tres lectores prácticamente obligados entre familia y amigos. De la rutina original del "1 x semana" pasé, muchas veces sin buscarlo ni quererlo, al "1 x mes". Aún así, reconozco que han salido del horno artículos de los que todavía hoy siento bastante orgullo, muchos de los cuales imprimí fácilmente en más de seis copias (¿para qué tanto?) aunque a todos, sin excepción, los retocaría en algo, les haría una buena limpieza a fondo para pulirlos lo suficiente.

Poco a poco, y bastante rápidamente, las secciones de este blog pasaron de ser una a más de diez. ¡Estaba generando el diario digital propio! Claro que sin ningún colaborador más que yo misma y con bastante esfuerzo por mantenerlo en pie. Varias veces me preguntaba cuál era la coherencia de este blog, en qué consistía exactamente, a qué lectores apuntaba, ¿a colegas traductores? ¿A lingüistas en general? ¿A músicos y poetas? ¿A cineastas aficionados? ¿A cualquiera, porque sí, sin más?

Por empezar, "De artículos y revisiones" es un título bastante amplio, si se quiere, para un blog. La mayoría de los bloggers o, como corregiría Fundéu, "blogueros", saben que si quieren llegar a un público mayor la clave está en adentrarse en temas exóticos, nichos de contenidos que despierten el interés de las minorías que, al fin y al cabo, acabarán por leernos en mayoría. Dudo que haya sido mi caso. Blogger.com tiene un sistema un tanto deprimente que suele mostrarnos a los bloggers las estadísticas de lectura por parte de los usuarios. La función que me muestra en el gráfico de coordenadas jamás ha alcanzado picos exorbitantes, y aún así, aquí estoy, retomando la escritura de este blog que, por lo que uno ve todos los días, su plataforma ya no es tan "user-friendly" como solía serlo en el 2009, apenas cinco años atrás. Ya sé que Blogger ofrece plantillas más "guay", pero no terminan de convencerme y se me hacen extrañas como formato de diseño para los contenidos que voy proponiendo. No sé, esto de las plantillas es algo bastante subjetivo. Yo, por lo menos, he tardado horas cada vez que empecé a editar el formato del blog, desde el tipo de fuente del título hasta la imagen de fondo. Los "looks" predeterminados nunca me llamaron demasiado la atención. Creo que las plataformas digitales tienen que tener un cierto atractivo de estilo en el diseño. Si no, el usuario sale corriendo.

El otro día, bah, hace bastante, conversaba con una diseñadora recién recibida acerca de publicar los diseños propios en las redes sociales. Le advertí que muchas personas están decidiendo no hacerlo por esto del plagio, un delito del que todos descreen pero después, si pasa, a nadie le gusta que le pase. En fin, me comentó muy segura que en realidad ella publicaba dos o tres diseños de los modelos de vestidos que hace para niñas a modo de muestra, como para que la gente vaya conociendo su estilo en la red. Eso me recordó a mis primeros días de blogger. La configuración de la plantilla te permite incluir una imagen de fondo en el blog. Como habrán visto, la mía es un hermoso cuadro con perspectiva que muestra una cálida habitación con colores un tanto llamativos para ser una... habitación. Antes, hace unos años, cuando recién comenzaba a escribir el blog, no se me había ocurrido incluir una imagen propia sino que, desconociendo todo esto de las acreditaciones y las marcas de agua de los diseñadores, había buscado imágenes en Google Images y, después de un par de clicks, ¡zaz!, magia, tenía la imagen que iba perfecto con lo que estaba escribiendo. Al cabo de un tiempo recibí un mensaje muy amable de la diseñadora responsable de la imagen que yo estaba usando. Resulta que no le había pedido ni permiso ni nada para hacerlo, y que encima yo ni enterada estaba de que esa imagen no era de dominio público. Nos despedimos muy cordialmente vía correo electrónico, y de inmediato eliminé la imagen ajena de mi blog. ¿Moraleja? Aunque muchos bloggers lo hacen por falta de conocimiento acerca de las leyes de propiedad intelectual, no está bien insertar imágenes que no nos pertenecen a menos que citemos explícitamente su fuente o contemos con la aprobación del autor correspondiente.

Otro aspecto que llama poderosamente la atención del oficio del blogger es que es básicamente un oficio que se ejerce cada vez más con muy poca responsabilidad. Realmente no entiendo a los autores de los blogs que voy encontrando sin querer en la web y, cuando se me ocurre mirar de qué fecha data la última publicación, leo cosas como "septiembre de 2008". Es decir, ¿para qué mantener abierto un blog con cara de corriente si en realidad ya no escribimos nada en él? Es bastante desalentador querer hacerse seguidor de un blog que ya no publica nada en la actualidad, o querer comentar una entrada que no obtendrá respuesta, o pensar que no tiene sentido suscribirse si ya nadie publicará nada. Por lo menos habría que dejar, como hace unos pocos iluminados, un breve mensaje de despedida, ya sea porque el blogger decidió tomarse vacaciones de la web, de la faz de la Tierra o por el motivo que fuere. Otra opción, claro está, más sencilla, sería eliminar el blog por completo. Pero entiendo que habrá muchos nostálgicos allá afuera que deciden no hacerlo porque, cada tanto, les gusta pispiar lo que escribieron tiempo atrás.

A mí, por ejemplo, me ha ocurrido y me ocurre que no logro hacerme el tiempo de escribir en mis blogs. Sí, en plural. Algunos son institucionales, otro lo comparto con un colega con quien tenemos que retomar un proyecto de radio, otro es este, el que más he completado, y otro me lo hice en enero, ¡pero no puedo publicar nada todavía porque me olvidé tanto el nombre de usuario como la contraseña! Y sí, es así, el muerto se ríe del degollado. 

Ahora, eso de no escribir por unos días, bueno... Pasa. El tema es cuando transcurren meses sin que uno escriba nada. Ya sé que los usuarios no concurrirán a un suicidio masivo por el solo hecho de que uno de los blogs que presuntamente siguen no muestre entradas nuevas. Pero de todas formas no está bueno dejar pasar tanto tiempo sin mandar algo al ciberespacio. No importa cuál sea la temática del blog, siempre siempre se puede escribir algo nuevo. La cuestión radica en no dejarse estar. En mi caso, por ejemplo, siento que el tiempo pasó volando, pero aún así cuesta justificar tantos meses sin publicar nada. No es que no haya elucubrado notas en mi cabeza, sino que realmente no he podido sentarme a escribirlas. Pero, como siempre digo, los escritores nunca dejan de escribir en realidad. Eso sería como sostener que la imaginación de repente interrumpe su curso, se planta y decide ya no imaginar más nada. No es así, no creo que pueda ocurrir algo así. El que piensa y no escribe o es vago o "no puede", por el motivo que sea, pero no porque se le hayan ido las ideas o vaciado el cerebro o cualquiera de esas estupideces que argumentan algunos. En lo posible, no hay que dejar de escribir, no, por lo menos, si es algo que uno disfruta o quiere. Han desfilado un par de películas a las que me hubiese encantado hacerles una buena crítica en estos meses, pero ya no tiene mucho sentido, los Oscar ya pasaron y difícilmente recuerde todos los detalles que me gustaría mencionar. No importa, ya vendrán otras películas y otros libros. 

Lo importante es no pasar del oficio de escritor al oficio mudo. Es lamentable que haya tantos exblogueros a los que no les importe demasiado el hecho de que sus entradas anden por la web boyando como el primer día cuando, en realidad, el blog está tan desactualizado. No quisiera que "De Artículos y Revisiones" se transforme en algo así. Por eso retomo la escritura digital, ¡y brindo por un 2014 con mayor constancia! ◘  ◘  ◘



1 comentario:

  1. ¡Qué bueno que sigas con el blog! Me llamaba la atención que no publicaras nada pero me imaginé que estarías muy ocupada con la facu y el trabajo :) Besos!!!

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