16 febrero 2011

JUMPING FRIJOLES, UN CLÁSICO EN ROSARIO

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Los Jumping Frijoles y su casi década de...

Elogio de la 
improvisación

Bajo la dirección general de Cristian Marchesi y con más de 600 funciones en Rosario y alrededores, los Jumping Frijoles, Club de Improvisación cumplen 9 años y los festejos ya comenzaron con su tradicional paso por los pubs de Berlín y el Café de la Flor. A continuación, una breve nota dedicada a sus miembros, público y éxito.
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Jumping Frijoles, Club de Improvisación.
Existe en Rosario un grupo de teatro que optó, hace alrededor de nueve años atrás, por recorrer los surcos de la improvisación y desde entonces no para de hacer reír a toda clase de público, desde adolescentes y adultos hasta aquel comúnmente identificado como el "más difícil" de todos, los más chicos. La palabra improvisación, cuyo término equivalente en ecología y selvamanía suele ser "arenas movedizas", es (¿casi?) el lema principal de los Jumping Frijoles
Así como los hay profesionales de la televisión, periodismo radial (e incluso teatro) que tiemblan ante la idea de ejecutar una improvisación en vivo y bajo la atenta mirada de más de un inofensivo par de ojos, los Jumping Frijoles parecen haber incorporado esta técnica desde temprano y con naturalidad; o, al menos, la han cultivado durante un cierto tiempo. No por nada se habrían instalado, en vistas de la respuesta de su propio público, en la categoría de clásicos de la ciudad. ¿Cómo hacen de la improvisación algo tan natural? ¿Hay códigos, alguna clase de acuerdo previo?
Cristian Marchesi, docente,
autor y director teatral
Entre aquellos que los vieron más de una vez, algunos no pueden evitar especular respecto de la dinámica de la puesta y el entrenamiento detrás de escena. Pero además, los elogios abundan y según las estadísticas, son únicos en Rosario. "No hay otro espectáculo parecido," dice Jimena (19), estudiante de comedia musical (los vio una sola vez), "te hacen reír incorporando al público que puede ser parte del armado mismo". 
Ante la pregunta de cuál sería la clave del éxito con el público, Rafael (22), estudiante de psicología y comedia musical, respondió: "Cuando eligen un tema aportado por el público uno pareciera ser que forma parte de la obra, su éxito se debe al humor que le ponen y a su versatilidad para representar cualquier tema en cualquier temática", y agregó, "se destacan por eso, por su capacidad de improvisación y por montar un espectáculo que no deja nada que desear, a pesar de sus pocos recursos como utilerias para escenografía".
Casi como si hubiesen sido testigos de un truco de magia perfecto y hasta increíble, al terminar el match los espectadores pronuncian—entre caracajadas prolongadas y ecos alocados de los chistes atendidos— conjeturas inocentes sobre cuánto ensayarán estos actores, en qué consistirá exactamente su rutina de ensayo, de qué manera habrían logrado fusionar tantas habilidades y convocarlas para que, en tiempo casi real, salgan a la luz y, como si esto fuera poco, logren causar el efecto deseado en el público: la participación sumamente activa de todos sus espectadores. Ah, y claro está, sus risas. 

Sábado 12 de febrero 2011, Café de la Flor.
Las risas adornan, cual elemento recurrente de una sitcom estadounidense, todas y cada una de las puestas en escena de los Jumping Frijoles. Y no es para menos— es sabido que el público no regala nada, y menos si se trata del rosarino, con su fama de ojo crítico y oído bien agudo. De hecho, el sábado pasado cuando los observaba tenía a mi lado a una joven, integrante de una mesa (por suerte) ajena, que no paraba de reír y de querer explicar el ingenio de las bromas escénicas a sus (pobres) amigos; estaba ansiosa como un niño que ve por primera vez un payaso y, lejos de tenerle miedo, se hace fan al instante. Por suerte creo que el resto de su mesa estaba absorto en la puesta, pero el entusiasmo espontáneo de la muchacha la hacía gritar en mi oído de manera que, para ser franca, la detesté por un rato. De todas formas no la culpo; los chistes de los Jumping son inofensivos y muy ingeniosos, así que Frijoles, ¡sepan lo que provocan en el público!
El teatro de los Jumping Frijoles
Luciano (19), estudiante de periodismo y espectador en dos ocasiones, opina que, a diferencia de otros espectáculos teatrales, los Jumping Frijoles son "dinámicos. Cuando vas a verlos no ves un único artista, un único guión, etc. sino que ves dinámica, imaginación en estado puro". 
Además de improvisar el guión, los Jumping Frijoles improvisan los chistes; los comentarios aparte que nadie se quiere perder; los remates, que suman cadencia a la broma; los objetos, como en las puestas del absurdo; ¡los animales! (desde una abeja hasta una mula, doy fe de ambas). "Hay mucho de inteligencia y lenguaje físico y verbal," dice Romina (25), actriz y estudiante de Traductorado de inglés (los vio dos veces). "Además, al ser todo al momento, se vuelve sumamente interesante, sos parte del show". Gerardo (21), estudiante de turismo, agrega: "He escuchado muy buenas críticas de la gente que los fue a ver alguna vez, y también de otros que van seguido a presenciar el show".


Los Jumping Frijoles hacen el
Match para niños
Sobre la dinámica del MATCH
Por cierto, la improvisación es apenas el concepto general sobre el cual se basa la performance del grupo. Recuerdo la escena final de la película Chicago en la que después de un sinfín de disputas entre Velma Kelly y Roxie Hart (Zetha-Jones y Zellweger) las dos bailarinas-actrices logran coexistir en una escena a pesar de sus terribles diferencias. El público acaba adorándolas a las dos, no advierte el recelo que existe de antemano entre ellas y ellas, en la cima del éxito, acaban casi por olvidar esas diferencias. ¿El resultado? La performance se enriquece con un talento que viene por partida doble, y todos contentos. 
En esencia, en el match de los Jumping Frijoles convoca a dos grupos, como en la escena última de Chicago. Hay, tal como lo indica el préstamo del inglés, dos equipos que se "enfrentan": el rojo y el verde, el naranja y el azul, etc. También hay dos presentadores, quienes se encargan de introducir la puesta, anunciar los títulos a presentar y reclutar dos capitanas/es del público para cada uno de los equipos participantes. En la dinámica del match, l@s capitan@s tienen la responsabilidad de contabilizar los votos otorgados por el público, quien porra de color característico en mano, agita entusiasmado para alentar a uno u otro según el equipo que les haya gustado más en cada performance
Para dar inicio a la competencia y a modo de entrada previo al plato principal, los presentadores entrevistan brevemente a amb@s capitan@s y, con los datos pertinentes respecto de sus nombres, edad, estado civil, y otros, los dos equipos de improvisación preparan, en segundos nada más, una poesía en homenaje a sus capitan@s. Las coplas inéditas, con sus rimas efectistas y métrica pegadiza, recuerdan a los trovadores de la Edad Media, evocan la figura del gaucho, asociada comúnmente con las travesuras verbales de nuestro querido Fierro, y hasta podrían evocar ciertas asociaciones con el juego que tanto atrapó al narrador de Fontanarrosa en uno de sus cuentos, titulado casualmente, Medieval Times
Lo que sigue puede variar, pero cada puesta cuenta con el disparador de un título aportado por el público y el cual se selecciona al azar. Es aquí donde radica el más curioso elemento que convoca a la improvisación: a menos que los Jumping... cuenten con un adivino en cada equipo (no es el caso), nadie sabe, hasta el momento en que se hace el sorteo, qué título tendrán que representar. 


De marcos, géneros y lenguas
Por lo general, las puestas recurren al marco típico del cuento ilustrado, la leyenda popular, las películas de terror, los filmes de acción, las novelas al estilo venezolano (con acento característico y regionalismo, por supuesto). Resulta muy gracioso y hasta curioso cómo en la imitación del lenguaje propio de cada género los mismos actores sueltan chistes con vocabulario propio del lunfardo. Las risas de los espectadores, como los chistes de los actores, son espontáneos. Es más, muchas veces las risas provienen de esta mezcla explosiva de modismos latinoamericanos (agrupados comúnmente bajo la denominación "español neutro") con las expresiones idiomáticas que son bien nuestras, bien argentinas, y que es inevitable se inmiscuyan en el discurso, sobre todo si éste apunta a fluir naturalmente como ocurre con las puestas de los Jumping Frijoles. Las risas, reitero, abundan.  "Son el único, o uno de los pocos grupos rosarinos que trabajan en un espectáculo exclusivamente con improvisación", dice Renata (16), estudiante de secundaria, danzas contemporáneas y comedia musical. "Los vi hacer una obra de teatro infantil: Que sea la OdiseaMe parece muy entretenida e innovadora".


Sin duda, lo que sería muy interesante de analizar desde el punto de vista psico-lingüístico es la forma en que las convenciones impactan en la gente y se instalan a modo de órdenes que conforman, en consecuencia, una suerte de panel mental de géneros posibles. Los Jumping Frijoles se sirven de toda esa industria cultural que nos alimenta como sociedad, improvisan el título, dan forma y vida a los personajes y parodian sin cesar. Pero porque son profesionales, hay, sin duda, un trabajo previo y de fondo que apunta a aquello con lo que estamos familiarizados por inercia: es fascinante descubrir cómo los actores tienen ese poder de lanzar en clave, de ejecutar a partir de lo establecido, de encasillar una historia en dos segundos porque, inconscientemente, el espectador ya cuenta con ese diccionario de estereotipos y géneros literario-mediáticos incorporado. Es un código ya establecido entre actor y espectador; no se pacta, pero existe. Parece invisible porque está implícito, y sólo se advierte si se toma cierta distancia, al igual que ocurre con toda vía de comunicación y sus códigos.
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UNA VOZ FRIJOL: GISELA SOGNE
"La conducción me encanta y me divierte. Pero el jugar te da algo extra, otra adrenalina. Me gusta más jugar, pero conducir no me molesta en absoluto".

Gisela Sogne se incorporó al grupo de los Jumping Frijoles entre los años 2006 y 2007. Empezó como participante de los talleres de teatro del Centro de la Juventud y allí conoció a Cristian Marchesi y Yanina Zonni, quienes por entonces cuando Gisela dejó el taller empezaban a experimentar con el match de improvisación. En exclusivo para "De Artículos y Revisiones", Gisela nos cuenta:
"Yo había hecho el taller privado de Cristian Marchesi y con dos compañeros más de ese taller nos citó y nos invitó a formar parte de los Jumping Frijoles. ¡Una alegría total! Pero también fue todo un desafío para todos cuando te dice, "¿vos tenés ganas?" Y cuando te dice te asustás un poco (ríe). En ese momento eran un grupo bastante estable y había equipos definidos [...], ahora variamos más. Con los años, porque algunos tenían la necesidad de dejar el grupo, y por una cuestión de renovar el grupo, ahí empezó Cristian a llamar gente. Primero lo llamó a Homero Chiavarino, después al año siguiente entró un grupito más y a fin de ese año ingresamos nosotros. Y después otros más. Somos muchos [...] veintidós, si no me equivoco". 
Ante la pregunta sobre los orígenes de los Jumping Frijoles, Gisela responde que al principio, "no estaban todavía haciendo funciones por fuera pero sí hacían algunas presentaciones... Surge también el grupo con muchos chicos que venían a participar del taller del Centro de la Juventud, y de ahí empezaron a formar un taller en particular. Y después surge a partir de una idea que tenía Cristian Marchesi de llevar adelante esto y probar. El público lo recibía bien y se terminó formando el grupo de una manera más profesional. Entonces vi las primeras presentaciones, como espectadora". 
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The Jumping Frijoles... ¿LOS FRIJOLES SALTARINES?
Gisela Sogne nos cuenta el por qué del nombre del grupo:
The Jumping Frijoles fue el nombre elegido por Cristian en su momento porque venía ya con el grupo The Tijuana's BoysThe Jumping Frijoles le dió idea de juventud, movimiento, energía, vida. También, la mezcla del español (mexicano) con el inglés es por la idea de los chicanos (México), aquellos que están en el borde o en el límite entre lo legal y lo ilegal, lo permitido y no permitido, lo dentro y fuera del sistema; es decir, desde adónde se llega con las improvisaciones hasta pensarlo dentro del circuito teatral donde nos movemos, lo under pero a su vez también como producto, y con una forma de trabajo que en muchos puntos lo supera. 
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En la actualidad, Gisela Sogne trabaja para la secretaría del Centro Juventud de la Municipalidad y proyecta su tesina en Comunicación Social. Además, se desempeña como actriz, formando parte tanto del match como del grupo exclusivo de seis miembros del Club que ofician, rotativamente y según criterio del director, de presentadores. Todos, sin embargo, colaboran con la distribución de las porras, la conducción. 
Respecto del entrenamiento teatral del grupo, Gisela afirma: "Nosotros hacemos improvisación teatral, entonces lógicamente los que participamos estamos formados en teatro junto con otras otras disciplinas en las que nos desarrollamos. Nosotros entrenamos una vez por semana. Es un entrenamiento largo, de casi tres horas. Se trabaja desde la elongación hasta precalentar el cuerpo, prepararnos en muchas cuestiones. Y después es entrenar en muchas cuestiones, en cuestiones narrativas, del lenguaje, el manejo del cuerpo. [...]" En cuanto al entrenamiento vocal, agrega: "Antes de las funciones sabemos que tenemos que precalentar la garganta. Pero en realidad somos conscientes de que lo único que tenemos nosotros en el escenario es el cuerpo y la voz". 
Por si quedaran dudas para los espectadores más curiosos, "nervios no hay. Adrenalina sí. Y hay mucha energía," responde. "Para nosotros es un juego".
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Chaplin dice presente y genera un climax de revival imperdible
Ya cerca del final del espectáculo, el desafío para los actores consta de improvisar un título al mejor estilo cine mudo y con música característica. Para doblegar la apuesta, ambos equipos suelen repetir la secuencia creada e improvisada por turnos una vez más, pero la segunda vez deben hacerlo en "cámara rápida" y finalizar a tiempo con la música, la cual ignoran hasta el momento en que la escuchan y empieza la improvisación. Esto demanda, sin duda, no sólo buena memoria sino un arduo trabajo en equipo para lograr terminar a tiempo y hacer coincidir, lo más posible, la segunda puesta con la original. 
Para Nicolás (16), estudiante secundario, los números más memorables son: "La escena rápida , la lenta , la muda y la que bailaban mientras actuaban".
También juegan los actores con la "cámara lenta". No es inusual ver a los Jumping... personificando golpes, gritos mudos, impactos físicos, etc. en cámara lenta y que, de fondo, suene el clásico de Carrozas de Fuego para inspirarlos a ellos y al público. La gesticulación y el manejo del propio cuerpo cobran, en esta puesta en particular, un protagonismo excepcional que destaca tanto el entrenamiento físico de los actores como sus habilidades naturales o adquiridas para recrear una técnica que suele ser producto de la tecnología y la edición fílmica de una película.

Maravillosos como los neologismos de Lewis Carroll
Por último, los Frijoles parodian a los clásicos avisos de compra rápida y económica por televisión. Pero no traen un producto ya conocido y lo venden al público como en estos avisos publicitarios. A base de una técnica con su toque particular de originalidad, nuevamente el que decide es el público. Los presentadores solicitan a un espectador que susurre cualquier palabra al oído de su compañero y que éste, a su vez, la diga en voz alta. Por ejemplo, "amor". Se repite el proceso con otro miembro del público y de salir, en este caso, por ejemplo, la palabra "zapatilla", los presentadores acuden a una sencilla formación de palabras para obtener de su fusión y según nuestro ejemplo, "amotilla". Con este neologismo, el primer equipo ya tiene su producto a vender: una "amotilla". Para el segundo equipo el proceso es el mismo. ¿Resultados? Risas, risas y más risas. Y si no lo cree, "¡compruébelo usted mismo!"


Si un Jumping salta, ¡tú saltarás con él!
Entre todo esto y más, los Jumping Frijoles hasta improvisan sobre la improvisación. ¿Cómo? Se valen de las pequeñas trastabilladas (humanas) de la lengua para hacer de ese mínimo tropezón una caída más que airosa. Todo este valor agregado resulta ingenioso no sólo por su contenido (que si bien se ajusta a las convenciones típicas de los géneros literarios, cinemáticos, etc. no deja de ser creativo y muy divertido) sino también porque demanda estar bien despierto y atento para seguir el ritmo de la historia a la par de la gracia que apunta a causar el chiste. Los remates salen uno tras otro de las bocas de los Frijoles; uno tras otro, incluso cuando, bajo la presión del tiempo, algún Frijol salta demasiado y tartamudea mientras inventa, entusiasmado, su cuento. Y entonces he aquí la salida airosa que procura el compañero—siempre listo, siempre atento— para no aflojar con la trama y darle un giro humorístico al chispoteo del otro. ¿Y qué más se puede deducir de este ejemplo que el hecho de que los Frijoles cuando saltan lo hacen en equipo? Sí, serían algo así como jugadores de fútbol con conciencia de grupo adquirida. Además, en todo aparente desorden hay al menos una pizca de organización, y estos actores bailan al compás de una música improvisada pero que no dista de estar cuidada, lo que los vuelve esencialmente profesionales.


A modo de conclusión
Los Jumping Frijoles hacen un match de improvisación en el que recurren a toda clase de herramientas. Conjugan en un mismo tiempo y espacio una variedad de géneros, técnicas, humor, estereotipos legendarios, música y hasta coreografía. Bailan y recitan, pero no hacen una comedia musical; actúan, pero sus líneas no están estrictamente guionadas; venden, pero sus productos comerciales son exclusivos y no se venden en los kioskos de todo el país. Son capaces de hacer llorar de la risa a cualquiera que viva en este mundo y conozca siquiera las bases de la industria cultural que nos acopla, tanto actual como histórica. 


(Y aquel que ose ignorarla hoy en día, ¡que levante la mano!).◄••




Enlaces útiles:

http://www.cristianmarchesi.blogspot.com/


http://www.youtube.com/watch?v=4lPAMKdAtr4


http://www.thejumpingfrijoles.blogspot.com/


Fotos: www.thejumpingfrijoles.blogspot.com, Los Jumping Frijoles (facebook.com), Anifled O'Field, Google Images.

7 comentarios:

  1. Felicitaciones por la nota! La verdad que me encantó. Como parte del grupo te comento que me hiciste sentir muy orgulloso de formar parte de él.

    Abrazo!
    Y esperamos verte en otra funcion!

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  2. Gracias Franco! Sé que se me ha hecho larga la nota... Me alegro mucho de que la haya leído alguien que es parte de los J.F!

    Gracias por leerla y felicitaciones a uds. por lo que hacen también!

    Saludos!

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  3. HOLA, FELICITACIONES POR LA NOTA DE LOS JUMPING, ESTA MUY BIEN REDACTADA Y ES MUY COMPLETA,Y FELICITACIONES POR EL BLOG, REALMENTE HAY COSAS MUY INTERESANTES. EXITOS!
    MATIAS

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  4. Muy buena nota! tambien como integrante del grupo, coincido con el comentario de Franco de que lograste hacernos sentir orgullosos de formar parte de este grupo!
    Muchas Gracias y felicitaciones de nuevo!
    Cele

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  5. Hola, Matías! Muy buena tu conducción el sábado. Gracias por leerla, por tus felicitaciones y por comentar también!!

    Saludos, Celeste! Creo que nunca te vi en acción, pero seguro lo haré próximamente! Qué bueno que te haya gustado la nota y que te haga sentir así. Para mí siempre ha sido un placer verlos, y hacía rato quería escribir algo al respecto...

    MUCHAS GRACIAS POR TOMARSE EL TIEMPO DE LEER!!

    UN ABRAZO A TODOS!

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  6. Delfi, impecable la nota!! me encanto, realmente se nota que tenes un ojo y oido privilegiados para captar hasta el minimo detalle!!
    muy bueno el blog,, nos estamos viendo amiga, en estos dias para tomar algo o ir a ver de vuelta a los jumping!

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  7. Ok, Reni, dale. Gracias por tus palabras! No sabía que la leíste! Nos vemos pronto entonces!!

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